
Una vida guiada por el mar y la ciencia
Por Inés María Materón
Jefe de Mercadeo y Comunicaciones
Colegio Alemán de Cali
La vocación científica, el amor por la naturaleza y la curiosidad por comprender el mundo biológico se forjaron en Vladimir Puentes Granada desde muy pequeño, gracias a la influencia de sus padres y a su formación en el Colegio Alemán de Cali. Ni siquiera el temor que sintió al enfrentarse por primera vez al mar logró apagar ese espíritu explorador. Durante un viaje familiar a Juanchaco y Ladrilleros, en el océano Pacífico colombiano —lugares reconocidos por el avistamiento de ballenas jorobadas y su riqueza ecológica—, vivió una experiencia que puso a prueba su curiosidad marcando su infancia y destino.
Aquel primer encuentro con la inmensidad del mar estuvo lleno de nervios y lágrimas. De ese momento queda como recuerdo una fotografía suya, llorando sobre la lancha. Sin embargo, el miedo fue pasajero: pronto logró superarlo al jugar con las olas y dejarse envolver por el encanto de las aguas saladas, transformando esa vivencia en una experiencia inolvidable que reforzó su conexión con la naturaleza.
Aprender en contacto con la vida
Entre las experiencias que marcaron profundamente su camino estuvo su pertenencia al grupo scout del Colegio Alemán de Cali, del cual su padre fue guía. Allí, en medio de campamentos, fogatas y aprendizajes al aire libre, fortaleció su vínculo con el entorno natural.
Uno de los momentos más significativos fue su visita a la Reserva Natural Merenberg, en el Huila, habitada y cuidada por la familia de la alemana Svanhind Bück, también egresada del Colegio. Estos escenarios ampliaron su mirada y consolidaron su sensibilidad frente a la riqueza ambiental del país. A ello se sumaron las clases de Biología, donde su vocación científica encontró guía y propósito gracias al enfoque pedagógico de la maestra Erika Steiner. Asimismo, su visita a la isla Gorgona con su padre reafirmó que su pasión no era pasajera, sino el inicio de un proyecto de vida.
Del aula al océano: su formación profesional
Al culminar su etapa escolar, Vladimir tenía claro que su proyecto de vida estaría orientado al estudio del mar. Ingresó a la Universidad del Valle, donde cursó Biología Marina. Desarrolló una tesis meritoria de dos años, que se centró en las capturas incidentales del camarón y los peces lenguados en el Pacífico colombiano, profundizando en su reproducción, alimentación y crecimiento. Su investigación permitió comprender que estas especies no estaban enfermas, sino adaptadas naturalmente a su entorno.
Posteriormente, inició su trayectoria en el Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura, donde participó en estudios sobre camarón de aguas profundas y pesca con línea de anzuelos, consolidándose como investigador. En esta etapa, también descubrió su vocación por la escritura científica.
Ciencia al servicio de las comunidades
Su camino continuó con Parques Nacionales Naturales, en lugares como Sanquianga, donde lideró investigaciones sobre la piangua y desarrolló un valioso trabajo comunitario junto a recolectoras y familias. En el Parque Nacional Natural Gorgona, profundizó en el impacto de la pesca y comprendió, desde una mirada histórica y social, la relación entre el mar y las comunidades costeras.
Japón: una ventana al mundo
Con perseverancia, logró acceder a una beca para continuar su formación en Japón. Allí cursó una maestría y un posgrado en Ciencias Pesqueras en la Kagoshima University, además de múltiples cursos especializados. Vivió durante diez años en Kagoshima, en la isla de Kyushu, ciudad costera rodeada por una hermosa bahía y reconocida por su excelencia académica. De la cultura japonesa destaca la planeación, la organización, el respeto por el ambiente y el uso de la tecnología al servicio del conocimiento. Al mismo tiempo, reafirmó el valor del ingenio colombiano. Durante una investigación en Filipinas, diseñó con un compañero un instrumento artesanal presentado en un congreso internacional como ejemplo de innovación.
“Con más de 110 publicaciones, entre libros, artículos y dirección de tesis, Vladimir se ha consolidado como un referente en investigación marina”.
Regresar para transformar
Aunque pudo permanecer en Japón, Vladimir eligió regresar a Colombia para aportar al desarrollo científico de su país. Se vinculó al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, donde participó en proyectos sobre tortugas marinas, tiburones, atunes, aves y especies amenazadas.
Trabajó con organizaciones como The Pew Charitable Trusts y posteriormente dirigió investigaciones en la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), en la cual lideró más de cuarenta y cinco proyectos. Posteriormente, participó en estudios de impacto ambiental y exploración marina costa afuera, lo que le posibilitó la elaboración de cuatro libros, más de dieciocho artículos científicos y cuarenta y ocho nuevos reportes sobre biodiversidad. Uno de sus hallazgos más relevantes fue el registro del tiburón de Groenlandia, en el Caribe colombiano, un descubrimiento sin precedentes en aguas tropicales. Actualmente, continúa liderando estudios desde Bogotá, reafirmando su compromiso con la sostenibilidad y la investigación.
“Colombia es uno de los países con mayor diversidad de peces del mundo, con cerca de 528 especies ornamentales, una riqueza que exige compromiso y conocimiento”.
Un legado que inspira
La historia de Vladimir Puentes Granada es la prueba de que la pasión, la disciplina y el amor por la naturaleza pueden transformar una vocación infantil en una misión de vida. Su trayectoria sigue navegando, como el mar que tanto ama: profunda, incansable y llena de posibilidades. Desde las aulas del Colegio Alemán de Cali hasta los mares del mundo, su recorrido refleja el poder de la educación para formar ciudadanos comprometidos con el conocimiento, el planeta y las futuras generaciones.
Curiosidades, pensamientos y anécdotas
- “El planeta es 70 % mar: deberíamos llamarlo planeta océano”.
- “Cada océano tiene su propia personalidad y misterio”.
- “La conservación comienza en casa”.
- Vladimir, nuestro destacado exalumno, ha vivido dos grandes sustos: su encuentro con una boa en Gorgona y con una raya marina. Su criatura favorita es el pez Ídolo Moro, popularizado por la película Buscando a Nemo.







