El fútbol y sus enseñanzas como parte de mi vida

Por Mariana Murillo Vélez

Estudiante

Colegio Alemán de Cal

 

Soy Mariana Murillo Vélez, estudiante del grado 11° del Colegio Alemán de Cali. Mi relación con el deporte comenzó a los cinco años, cuando ingresé al Colegio. Aunque mis padres me apoyaron inscribiéndome en disciplinas como tenis, natación, patinaje y gimnasia, fue a los seis años cuando descubrí mi verdadera vocación: el fútbol.

Mis primeros pasos los di en las actividades extracurriculares del Colegio con el profesor William Valencia. En ese entonces, ser la única niña en un grupo de varones nunca fue un problema; por el contrario, allí encontré la pasión que marcaría el rumbo de mi vida, enseñándome desde pequeña valores indispensables como la disciplina, la organización del tiempo y la fortaleza para tomar decisiones bajo presión.

A los siete años pedí como regalo de cumpleaños ingresar a una escuela deportiva, y así fue como llegué a Morumbi, con Harold Lozano, donde me formé hasta los doce años. Agradezco profundamente a mis entrenadores por tratarme de igual a igual y con respeto en sus equipos competitivos masculinos. Sin embargo, para seguir creciendo y proyectarme hacia ligas nacionales, necesitaba jugar con niñas, por lo cual ingresé al Club Atlas CP, bajo la guía de la profesora Carolina Pineda. Pertenecer a su equipo Élite me ha permitido vivir experiencias inolvidables, como participar en torneos nacionales e internacionales, viajar a Europa representando a Colombia y, recientemente, viajar a Costa Rica en abril de 2026. Sin duda, el fútbol me ha abierto las puertas al mundo.

Este deporte también me ha permitido representar a mi región en la Selección Valle y en la Selección Cali. Allí conocí la verdadera cara del alto rendimiento, donde se lucha por un puesto entre más de sesenta deportistas. He vivido las dos caras de la moneda: ser capitana y figura en una temporada, y tener menos protagonismo en la siguiente, experiencias que me enseñaron a ser resiliente y a confiar en el proceso, entendiendo, como dice mi entrenadora, que “el fútbol no es una carrera de velocidad, sino de resistencia”, al igual que la vida.

Lograr el equilibrio entre el deporte y el estudio ha sido posible gracias al programa de talentos excepcionales del Colegio, que me brinda flexibilidad horaria y apoyo incondicional de mis profesores, quienes me colaboran con los temas y trabajos pendientes. Asimismo, mi familia —mis padres y mi hermano— ha sido mi soporte emocional en los momentos difíciles, al igual que mis amigos, que siempre están a mi lado.

Para finalizar, deseo decir a todos los jóvenes que persigan sus sueños con pasión y disciplina. Mantener el equilibrio en sus vidas es fundamental, pero, sobre todo, confíen en sus capacidades para superar cualquier obstáculo que se presente. Apóyense en su familia y en sus seres queridos y luchen por alcanzar todo lo que se propongan. El deporte, los hobbies y los sueños siempre deben ir de la mano con el estudio y, en este caso, con el Colegio.

 

“El fútbol me enseñó el verdadero significado de la disciplina y el alto rendimiento”.