
Mi camino para entender la política
Una curiosidad que empezó desde niño
Tengo dieciséis años y curso Décimo grado. Desde pequeño he sentido curiosidad por entender el valor y el peso de nuestras acciones. Con el tiempo descubrí que muchas decisiones que afectan nuestra vida no dependen únicamente de nosotros, sino también de personas que no conocemos y ajenas a nuestra realidad cotidiana. Fue así como comencé a interesarme por la política.
Para un niño de siete años, la política puede parecer un concepto abstracto y difícil de comprender. Sin embargo, esa curiosidad me llevó un año después a ingresar a la escuela de formación del Modelo de Naciones Unidas del Colegio. Allí empezó a consolidarse mi interés por entender cómo funciona el sistema en el que vivimos y cómo personas que no conocemos personalmente pueden influir en aspectos importantes de nuestras vidas.
Con el paso del tiempo también cambió mi forma de referirme a esas personas: pasé de llamarlas “señores que no me conocen” a entenderlas como políticos que representan comunidades enteras. Fue entonces cuando comprendí que eso era lo que quería para mí: entender el valor de la palabra y el poder de que cada persona pueda ser representada mediante la democracia. En los espacios del Modelo ONU comencé a comprender mejor sus responsabilidades y capacidades y, sobre todo, el impacto que tienen sus decisiones en millones de personas.
De la misma manera entendí el concepto de poder. Según Oxford, el poder es “la capacidad o habilidad de dirigir o influenciar el comportamiento de otros o el curso de los acontecimientos”. Esto puede ser un arma de doble filo, porque descubrí que todo agente político tiene un ideal propio que debe mantener independiente de intereses que no siempre son bienintencionados. Por eso sentí la motivación de aprender cada vez más para no caer en la persuasión ni en la manipulación de los discursos.
Alemania, el escenario para observar la política de cerca
Con esta motivación decidí tomar acción y hacer lo que siempre me habían enseñado desde pequeño: preguntar y buscar oportunidades. Ninguna llamada llega si no la buscamos y ninguna puerta se abre si no la tocamos. Con esa idea en mente aproveché una de las oportunidades más importantes de mi vida: mi intercambio en Alemania. Llegué con expectativas altas, sabiendo que tenía la posibilidad de conocer de cerca uno de los sistemas parlamentarios más consolidados del mundo. Alemania posee una de las democracias parlamentarias más sólidas de Europa, lo que representaba un escenario ideal para observar el funcionamiento de sus instituciones. A partir de esa decisión comencé a buscar oportunidades para acercarme al trabajo político real. Primero conversé con autoridades locales para entender cómo funciona la política a nivel municipal. Posteriormente pude interactuar con políticos regionales y nacionales, que me permitió observar diferentes niveles de toma de decisiones dentro de una democracia.
Durante mi estadía en Alemania leí la teoría de los seis grados de separación, que me motivó profundamente. Plantea esta que dos personas, sin importar en qué parte del mundo se encuentren, pueden estar conectadas a través de una cadena relativamente corta de relaciones humanas, una idea que me resultó fascinante, porque sugería que mucha gente o instituciones, que parecen lejanas o inaccesibles, en realidad no lo están tanto; simplemente requieren iniciativa para comenzar a construir esas conexiones.
De las conversaciones a la experiencia política real
El primer paso fue entrar en comunicación con el alcalde de la ciudad donde vivía en Alemania, posibilidad que se materializó fácil ya que se trataba de una comunidad pequeña y mis padres anfitriones conocían personalmente al funcionario. Este valioso contacto me permitió entender mejor cómo funciona la política municipal, que desde fuera usualmente parece sencilla. Sin embargo, él me explicó que esta implica una gran cantidad de responsabilidades: asistir a eventos públicos, representar a la comunidad, escuchar constantemente a los ciudadanos y ser la cara visible de la administración local. Luego de esta primera experiencia ocurrió algo que reforzó aún más la idea de las conexiones humanas. Mi madre anfitriona, al notar mi interés constante por la política, me comentó que mi abuela anfitriona conocía personalmente a Volker Mayer-Lay, diputado del Bundestag o Parlamento, quien me comentó sus responsabilidades como parlamentario y en qué consistía el trabajo político a nivel nacional. Compartió además una reflexión que consideré fundamental: la necesidad de que los jóvenes participen activamente en la vida democrática y no se dejen arrastrar por discursos extremistas que actualmente están ganando fuerza en muchas sociedades. Después de estas conversaciones comprendí que observar la política desde fuera no era suficiente.
Deseaba además conocer cómo funciona desde dentro. Entonces surgió la oportunidad de realizar una pasantía en la oficina regional de la CDU en el Bodenseekreis, momento en el cual la oficina estaba trabajando activamente en la campaña de Alexander Bruns, candidato al Landtag de Baden-Württemberg. Las tareas que me asignaron estaban relacionadas principalmente con la organización logística de la campaña: ordenar materiales, preparar carteles, stickers y otros recursos utilizados en actividades públicas. Aunque las labores en sí no siempre eran lo más emocionante, lo verdaderamente valioso de la experiencia fue la observación del proceso y el aprendizaje que obtuve. De esta manera comprendí mejor cómo funciona internamente un partido político y la enorme cantidad de planificación y recursos que requiere una campaña política.
Comprender la política desde una nueva perspectiva
La cadena de contactos que logré establecer también me permitió comprobar hasta qué punto la teoría de los seis grados de separación puede acercarnos a espacios que inicialmente parecían lejanos. Incluso surgió la posibilidad de asistir a un encuentro con Friedrich Merz, al que finalmente no pude asistir porque mi intercambio académico finalizaba antes. El simple hecho de haber logrado estar tan cerca de esa oportunidad me permitió confirmar que muchas veces las grandes distancias en la política se reducen a tomar la iniciativa de hacer preguntas y construir relaciones.
En general, esta experiencia me permitió comprender mejor cómo funciona un partido político desde dentro: no solo como una estructura ideológica, sino como una organización que requiere coordinación, trabajo en equipo, planificación logística y comunicación constante con la sociedad.
“Una curiosidad que empezó a los siete años terminó llevándome a vivir la política de cerca en Alemania”.
Lo que comenzó como una simple curiosidad terminó convirtiéndose en una exploración práctica de cómo funcionan realmente las instituciones y las relaciones dentro de la democracia. A través de encuentros con autoridades locales, conversaciones con un diputado del Bundestag, una pasantía en un partido político y la observación directa de una campaña electoral, comprendí que la política es, en esencia, un esfuerzo colectivo que requiere organización, responsabilidad y participación ciudadana. Esta experiencia fortaleció mi interés por comprender la política y me permitió valorar aún más la importancia del diálogo, el civismo y la democracia en la construcción de una sociedad.



